Amarte ha sido un constante aprendizaje, para jamás dejar de compartir y derrochar, disfrutar y sostener más allá de los sentidos, cada detalle, instante, cada fugaz sonrisa y fugaz también, ese brillo especial en tus ojos, cada pausa y cada siempre terrible distancia.
Aprender de tus silencios, de tus espacios y la memoria, para soterrar aún más las raíces, del idilio que no cesa, que hierve y erupciona desde la belleza que trasunta desde tu alma, estalla y enceguece en tus formas y facciones, cautiva y más enamora en tus expresiones y en ese halo tan tuyo y mío, tu infinita ternura.
Amarte se convirtió en un reto por la vida… ésta vida, que se aviva y ennoblece por ti, que recrea a cada paso, nuevos motivos para entregártelos como tributo, compañera mía, tesorera de mi alegría, la inspiración y esta… pasión galopante de saberte y sentirte mía.
Amarte es tan solo entender que eres, la motivación cimera, para seguir persiguiendo alcanzar el cielo, así, como amantes fundidos entre cuerpos, ilusiones, deseos y sueños, sin reservas, sin maneras, sin tiempo ni lugar; es la búsqueda incesante… de amarte más...
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