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ME GUSTA MI SILENCIO EN EL BOSQUE... Autor: Fedor Sologub Rusia 1863 - 1927 Nació en San Petersburgo. Fue poeta, cuentista, novelista, dramaturgo, teórico del simbolismo. En 1884 aparecieron sus primeros versos en la revista "Primavera".Su novela más importante: "El duende". Publicó dos novelas más, "Más dulce que el veneno" y "La leyenda creada". Esta obra es traducción en la Versión de Jorge Bustamante García
Me gusta mi silencio en el bosque...
Me gusta mi silencio en el bosque Y en la oscuridad de las noches El balanceo tenue De las ramas pensativas. Me gusta el rocío nocturno Extendido sobre los prados Y la humedad de los campos Cuando despunta el día. Me gusta al amanecer El fresco delicioso Y el fuego tardío y pálido De las hogueras de los pescadores. Es entonces cuando el sosiego Ya no me abandona Y ya no me importan las angustias Del día que pasó. Callo dichoso Ante la vastedad campestre Y en una mirada estelar Abarco todo el mundo. La neblina me cubre Mientras me entrego a mis sueños Y bajo este espejismo mágico Me extravío por los campos.
15 de agosto de 1896
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Poeta
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SEÑORA Letra-Canción. Victor Yturbe México, 1936-1987
Señora, no se piense retirar, señora, que no es tarde para amar, señora, puede dar todo su amor, señora, señora...
Señora, como un fruto dulce de la primavera, la belleza si es madura es más bella, señora, señora .....
Señora, con el paso de los años es más bella como el aire fresco de la primavera, señora...
señora, en su piel renace amor, señora, aún es joven para amar señora y no pierda la ilusión señora, señora...
Señora, como un fruto dulce de la primavera la belleza si es madura es más bella, señora, señora .....
Señora, con el paso de los años es más bella como el aire fresco de la primavera, señora...
Excelente referencia es... https://www.youtube.com/watch?v=EBKhuMIIVwU
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Poeta
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Pútrido Monólogo
Ábreme corazón, los sueños muertos, que hacen lentas las olas de los pañuelos, en la caoba de las veladoras del río, desplegando en los bosques blusas.
Háblame corazón de las derrotas anegado, de las liras y el trayecto del barro, que está tendido en los rayos desnudo, atigrado, en los claros gorjeos ligeros.
Dime las cosas que las palabras callan, que los castaños discuten de amarillo, repletos los bolsillos mofándose barato, del binóculo en la curva de la yerba.
Hazme una tempestad con los pálidos latidos, de los desvelos de las desempleadas mareas, con la pobreza arrolladora del ojo necio, en el rancio y rico ocio del fósforo hundido.
Mira los retorcidos espejos fermentarse raudos, de puerta en puerta sin trabajo digno endebles, en el delirio de las nubes amenazadas agrias, con el despido infame de las flores imponentes.
Corre a ofrecer el pulso orgulloso y cruel trino, en la memoria desvestida de apariencias vana, con las esquinas del fervor imprevisto impuesto, por donde se arrodilla el invierno tumultuoso.
Porque he conocido la turbia espalda en fuga, del pantano en la otra orilla del duelo desgajado, con la tierna pañoleta de la infecta silla ilustre, enorme, amorfa y temblorosa rebanada dócil.
He visto las uñas del instante devorar fácil, la eternidad fósil, con sus pieles de cordero, en el fondo hiriente de los cuchillos candente, con la red vengativa del pescado en florituras.
Me he estremecido de la miel infamante, donde los gusanos piensan sembrar seda, y los enormes colmillos son más bastos, que espadas o copas de alquitrán robado.
Nada es peor que no comer sueños despierto, en las ventanas que lloran sus vidrios molidos, embalsamando las sonrisas de algodón duro, con todas las tumbas fabricadas por el alba.
Corazón, ya la sombra es mártir, frágil luna, en el crepúsculo vendido de las viejas ataduras, renovando al torbellino con cargas de grietas, por los párpados inmundos que los gozan.
Nadie puede con el monólogo inclemente lira, anudar al cocodrilo con las tristezas dispersas, ni con la antropofagia vestir, las banderas raídas, entre las letras que degüellan las palabras veraces.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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CAMPANEANDO SOLO
En los labios de la escarcha el fuego derrite, al sol fresco entre las hojas de sombra, peinando nublado al suelo de campanas, con la transparencia del silencio azul, sembrando sueños bajo el tiempo.
Campaneando solo campaneando.
Con el ritmo que salpica el viento verde, el nuevo recorrido de la noche inquieta, en el árbol que espera la fuente lenta, entre los años más elevados del día, donde el invierno tiene frío y pena.
Solo campaneando solo.
Cuando la voz camina en el bosque rosa, de muchas tardes con nerviosas nieves, en los ojos de las hierbas alquitranadas, con las ramas dejando al cielo oculto, de los frutos al vitral en primavera.
Campaneando solo campaneando.
Porque la guitarra se inclina sometida, a la madera vencedora de las mesas, donde las cuerdas ven al violín dormido, en la noche más pequeña de la tortuga, bordeando naranjos y campanas calladas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Desahuciado solo existe
Desahuciado Solo Existe
Un sol de verde vestido, en el que danza, la lluvia, nerviosa en las piedras tejidas, de cobre, en el que la luna, bajo el lago, reflejándose, una sola choza, que dibuja, flores de niebla.
Un tiempo desolado, el reloj parado, la balanza cruda, sucia la frente, en el instante, gris, despierta, estuvo cojo en el lodo, encima una tormenta, temerosa en su sueño, truena, donde la obscuridad fabrica nidos.
Con las manos en los huesos revive, entre cortado, como correría una liebre, triste, está escribiendo un cuento... ¡Verano, acarícialo fresco, tiene fiebre!.
Las flores ya no acarician su dolor, muere bajo la piel, con la mirada en el piso, inquieto. En el alma enferma, tiene miles de huecos presentes.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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AL ÚLTIMO PINTÓ
Y el fuego amó el lecho de humo por el mar de las hojas entregadas al otoño bajo la última sonrisa de esa tarde.
Porqué sus ojos de gorrión leyeron en el agua los sueños campesinos de una concha, en la incógnita viajera de una perla, en el rumor de la arena y el aroma fresco... La madrugada se despidió de las primeras estrellas, ignorando sus anhelos, como tiernos vidrios en una uva.
Luego amansando el manantial caminaba transparente en el lírico transporte abriendo el silencio con la soledad sonriendo al cerrar la noche aquella luna en la fugitiva pincelada.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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C.A.M.P.I.R.A.N.O.
Habla con el paso, ligero cerca del río, muy cerca, los peces pescan alegres, bajo el azul claro y fresco en la corriente, rodeando las rocas junto al árbol.
La cabellera castaña y dorada ondeaba dulcemente sobre el joven, viento. lentamente. ¡Escucha, escucha!. Se decía en silencio, entre la sombra.
Campirano, viendo, crecer el tinte rosado, y encendido, oprimiendo al horizonte, unas nubes verdosas. Esa tarde viendo y sintiéndola tibia.
La mirada se ocultaba, en la madriguera, perdida del tiempo habitada, entre una obscuridad olvidada, cuando aparecía una aureola cobijando, las nuevas hojas.
¡Hojas, sí, hojas!. De las copas en el corazón del bosque, lejano por la inquietud de los ruidos, en las ramas de unas aves con su canto ligero.
En las alas de sus cantos permanecían, taciturnas, y con aire de ensueño, que de cuando en vez se interrumpía, de forma estridente. ¡Melodiosa cercana!.
A lo lejos, más allá, de la llanura, las sombras, con las manos cruzadas, sobre las rodillas, en las nubes caían resignadas.
Unas graciosas palmeras, refrescaban, la mirada en las cúpulas a ocho kilómetros, en la distancia de confines dulces, con esas alisaduras de antaño.
Y él seguía. Ahí. Recordándose. Bajo el columpio.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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LÁNZATE SOBRE LA VIDA ___Autor: AL MUTAMID (1068-1091).
Fué rey de Sevilla y su padre el terrible Mutadid (1042-1069). Compuso admirables versos, su vida fué como poesía en acción, y protegió a todos los poetas de España. Esta es traducción de: Émilie Dermenghem/ J.L.M.
LÁNZATE SOBRE LA VIDA
Agota a pasos redoblados tu corazón porqué muchos enfermos se han curado así, y lánzate sobre la vida como sobre una presa, porqué su duración es efímera. Aunque tu vida durara mil años completos no sería exacto decir que ha sido larga. ¿Te dejarás llevar por la tristeza hasta la muerte, ahora qué están ahí y te esperan el laúd y el vino fresco? Que la preocupación no se adueñe de tí a viva fuerza, cuando está en tu mano la copa como una espada cintilante. Hasta lo más profundo de ti mismo las preocupaciones te exigen portarte con cordura; para mí, ser cuerdo es no serlo.
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Poeta
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AL YERMAR...
Y se puso en gotas, unas botas rotas, en un buen par, de ojos, lejos, del espejo las pestañas, al fresno, fresco, un frasco. Al Yer Mar Gota a gota, levantó el coche, un gato, tan poco hidráulico, más allá el aceite, luego gasolina, bebe un rubí al frágil hombro. ¡Latón de picos, paja, la baraja!. Al Yer Mar ¿Está la venganza gimiendo cartas?. En los bermejos gusanos de fuego, interminables temblores sentados, deshilando las tristezas embalsamadas. Al Yer Mar Puso ese mismo frasco, embalsamado, luego, las botas en gotas, el aceite sepultó, al barniz en la silla desecha sin cucharas, y al olfato colgado de las ventanas mudas. Al Yer Mar La voz amarga el aire, de límpidos panteones, al rincón de arañas entre los cojines encalados, al rumor de los báquicos chicotes endiablados, al rompimiento de los deleites y broche famélico. Abun Dosa Mente Yermar con zalamería infantil las lenguas. Yermar samarugo de los topos cíclicos. ¡Desandar al mismo reflujo esculpiendo!. ¡Destruir calamitoso exterminando la consciencia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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DEL SUEÑO MILITANTE
Exiliada la noche corría a dormirse, tan simple y natural, que los astros mueve, sin mirarse, prisionera. ¡Del extenso campo!.
Militante del sueño. En la belleza, sin cárcel del viento. ¡Todo de agujas en ruinas!. De la estatua un espasmo espeso. ¡Salta del árbol desnudo!. Lejano envío del fresco sol.
Militante del sueño. Traje De Soledad bañada. En la hora elástica de las gaviotas. Hay una ballena crispada de ladridos.
A lo lejos, sin ser, del sueño militante. Va volando flagelado el sol esfumándose. Va volando su antorcha al morir. Va destruyendo al firmamento. ¡Sin ser, a lo lejos iluminado!.
¡Del militante sueño!.
Antes de brotar entero el fuego. Con grandes marcas del bostezo. Por el clarín blanqueado supremo. Al cerrar la boca el tedio. ¡Quedó de la noche impávido!. De la suerte llanura vagabundo.
El sol sueña exiliada la noche. En la medida que no tiene. Lo perecedero inédito. Lo permanente inaudito. Con la fugitiva luz imperfecta. ¡Como si lo volátil fuera capaz de fijar!.
En la obscuridad elíptica la duda anuda. Con el hermetismo inesperado del combate. En la dimensión opaca del misterio. Con el bosque dedicado a una revista. ¡Siendo desertor del tiempo!. Y alejado del tapete, conversando con el techo.
En la obra de motivación interna. Con la lista del concreto adherido. ¡Está frente a los heraldos la sinrazón!. Dejando al papel inevitable con sigo mismo. ¡Quizá indeleble pieza sola!. ¡Quizá amanecer del almanaque!.
¡Desmilitarizando los sueños exiliados!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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